Me gustaría que alguna editorial tradujera el libro de Jonathan Aldred Licence to be Bad. La tesis es escandalosa: las teorías económicas de los últimos cincuenta años han contaminado nuestro pensamiento, haciéndonos ver como moral lo que es inmoral. El mal comportamiento es aceptado porque se lo redefine como racional. El libro es un elocuente repaso a la obra de los economistas mas influyentes de los últimos tiempos (Becker, Buchanan, Coase, Friedman, Hayek, Arrow, etc.,) y se inspira en un comentario de Keynes: “Los hombres de acción, que se creen libres de influencias intelectuales, son casi siempre esclavos de algún economista difunto”.
He leído
Jonathan Aldred, Licence to be Bad
Artículo anteriorMe fascinan los conceptos económicos que nos ayudan a pensar la política. El “Teorema de la imposibilidad” es uno de ellos. Otro es el concepto de externalidad positiva o negativa. Se cita mucho un tercero: el “Óptimo de Pareto”: “El equilibro óptimo se da cuando una parte no puede mejorar sin perjudicar a otra”. Defiendo un “Óptimo de Pareto inverso”: el dinamismo óptimo se da cuando toda mejora de una parte supone mejora en las demás. Estrategia win-win o fomento de las externalidades positivas. Una forma ideal de hacer política.
Artículo siguienteNacho Cardero, en El Confidencial, sostiene que Mariana Mazzucato es la economista que va a guiar la recuperación económica española. No caerá esa breva. La sigo desde que en 2011 publicó The entrepreneurial State, porque apoyaba mi idea de que frente al Estado interventor socialista y al Estado mínimo conservador hay una tercera posibilidad: un “Estado promotor”, que animara, fomentara, apoyara las iniciativas de la sociedad civil. El Estado ineficiente es una realidad, pero no tiene por qué serlo. Es, por cierto, la misma idea que Stiglitz defiende en Creating the Learning Society, y en el recién traducido El capitalismo progresista
