Montesquieu escribió en tono irónico: “Los rusos creen que la libertad consiste en poder dejarse la barba larga”. En Madrid, se ha oído: “Venimos a emborracharnos, no nos importa el resultado. Viva la libertad”. Daré una interpretación benévola a esos gritos: Solo querían dar la razón a lo que expuse en el Panóptico 28: ¿Qué votamos cuando votamos libertad?

Jose Antonio Marina

El acceso de un partido al poder exige una movilización a su favor del electorado. Y con frecuencia es más fácil movilizar contra alguien, que a favor. Los movimientos anti son muy eficientes. Maquiavelo dijo que se podía mover a los gobernados por el miedo o por el amor. Pensaba que el amor era superior, pero el miedo es más fácil de suscitar. Las emociones “anti” son la indignación ante la injusticia, la furia, el odio, el resentimiento, el miedo. Cataluña es un buen ejemplo de cómo los políticos pueden fomentar la polarización.

Jose Antonio Marina

No se trata ya de que otros grupos reconozcan las reivindicaciones, cada grupo se blinda en sí mismo, no creen que nadie de fuera pueda entenderles, ni lo pretenden, ni les interesa. (Douglas Murray: La masa enfurecida. Como las políticas de identidad llevaron al mundo a la locura)

Jose Antonio Marina

La campaña electoral madrileña ha puesto de manifiesto una polarización agresiva. El día 26 de abril participé en un coloquio organizado por Ana Pastor en El Objetivo de La Sexta sobre este tema. Reseño aquí alguna documentación imposible de dar en un formato televisivo. La polarización puede ser emocional o ideológica. España es el país con más polarización emocional, de los 20 estudiados por Noam Gridon en “How Ideology, Economics and Institutions Shape Affective Polarization in Democratic Polities”. Según la encuesta de IPSOS (2018) el 77 de los españoles cree que la agresividad ha aumentado en los últimos años.

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Los partidos políticos no representan la polarización, sino que la fomentan.(Westwood, S., Iyengar, S., Walgrave, S., Leonisio, L., Miller, L. & Strijbis, O. The tie that divides: Cross-national evidence of the primacy of partyism, European Journal of Political Research (2018). El fomento de la emocionalidad política, está produciendo un “sentimentalismo tóxico”. (Dalrympe, T. Sentimentalismo toxico, Como el culto a la emoción pública está corroyendo nuestra sociedad, Alianza, 2010).

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