Categoría

Felicidad pública

Somos seres sociales y la búsqueda de nuestra felicidad personal tiene que ser compatible con la búsqueda análoga que realizan en resto de humanos. La convivencia es conflictiva. La COMPETENCIA HEURISTICA se encarga de transformar los conflictos -que buscan la victoria- en problemas, que están dirigidos a encontrar una solución.

Somos seres políticos, porque necesitamos encontrar nuestra felicidad en la polis. De desarrollar la creatividad política, la manifestación pública de la COMPETENCIA HEURISTICA, se encarga la ACADEMIA DEL TALENTO POLITICO.

Las ideologías no han muerto. Retornan al galope, primero a las universidades americanas, ahora a las francesas. De nuevo cunde la idea de que la ciencia es una ideología más. Bien es verdad que solo en las facultades humanísticas, lo que favorece el desdén hacia ellas de las “ciencias duras”. Se admite el activismo político como principal dinamismo de la investigación. Toda apelación a una verdad objetiva se interpreta como una “colonización del espíritu”. Toda defensa de la universalidad es opresiva. Para oponerse a esta corriente ha aparecido en Francia el “Observatoire du décolonialisme et des idéologies identitaires”, que acaba de publicar un “Rapport sur les manifestation idéologiques a l’Université et dans la Recherche”. Su objetivo, como lo explica el lingüista Jan Samowicz es oponerse a “la propagación de un discurso según el cual el individuo se reduciría a su pertenencia a una raza o a un género”. Es llamativo que, en términos generales, sea la izquierda la que ha enarbolado ahora la bandera contra la universalidad de los valores, cuando siempre había ocurrido lo contrario.

Jose Antonio Marina

Los enfrentamientos de mayo han dejado como resultado 242 palestinos y 10 israelíes muertos. La aparición del Estado de Israel fue conflictiva. Se impuso por las Naciones Unidas apelando a unos “derechos históricos”, pero perjudicando a los habitantes de Palestina. Los horrores de la II Guerra Mundial animaban a dar a los judíos un Estado, porque se había demostrado que los “derechos humanos” no tienen eficacia si no se vehiculan a través del derecho nacional. En 1993, los acuerdos de Oslo parecieron acercar la paz con la creación de dos Estados, en la que todos cedieron. El premio para Israel era mantenerse como una democracia y un santuario para los judíos; para los palestinos, la promesa de la autonomía. Pero, de hecho, se ha convertido en un único Estado -Israel- que administra los derechos de los palestinos. Los residentes en Gaza y en Cisjordania necesitan el permiso de Israel, para viajar a ver a sus familias. La reciente revuelta fue causada por la disputa sobre la propiedad en Jerusalén Este, donde la mayoría de palestinos son meros residentes.The Economist en su último número defiende que en este momento la solución es la “reclamación de los derechos individuales”. Esa es la solución que -hasta que encuentre otra mejor- me parece la más eficaz y justa. Recuérdenlo porque también me parece la mejor solución al problema catalán. Creo que el punto de partida no debe ser un supuesto derecho del Pueblo o de la Nación, sino los derechos individuales de los catalanes y del resto de los españoles.

Jose Antonio Marina

El Bloomberg Innovation Index 2021 maneja siete indicadores: gasto en investigación y desarrollo, valor añadido de las manufacturas, productividad, intensidad de alta tecnología, eficiencia en el sector terciario, concentración de investigadores, actividad en lograr patentes. En el primer puesto está Corea del Sur, seguida de Singapur. EEUU está en el puesto 11, China en el 16, y España en el 31. Silvano Arieti habló de sociedades creativogénicas, es decir, que fomentan la creatividad. Al parecer, España no lo es. Y eso es grave porque no se trata solo de creatividad científica, empresarial, cultural, sino también de creatividad social y política.

Jose Antonio Marina

Mi interés por conocer la política desde dentro, lo que sucede tras las bambalinas, me hace leer muchas memorias y biografías de políticos. Jérémie Gallon ha publicado Henry Kissinger, l’Européen, una elogiosa biografía del secretario de Estado del presidente Nixon. Lo sitúa al nivel de Metternich, porque en los 70 fue el arquitecto de los grandes equilibrios del mundo. El acercamiento a China hizo que la política internacional se jugase a tres bandas: EEUU, URSS y China. Era un pragmáticos: “No hay ideología, solo intereses americanos”, afirmó. El autor reconoce la parte oscura: los bombardeos de Camboya y el apoyo a Pinochet. Era firme partidario de la “realpolitik”: Sostenía que la Unión europea ha caído en la trampa de la moralización, y que así no se escribe la historia. Carece de carácter. El humillante trato de Erdogan a la Presidenta de la Comisión, o de Putin a Borrell, lo demuestran. Recuerdo el escándalo que produjo a principios de siglo el libro de Robert Kagan Poder y debilidad. Europa y Estados Unidos en el nuevo orden mundial. Sostenía que la postura moralizante de Europa, por ejemplo, en la defensa de los derechos humanos, era solo fruto de su debilidad e irrelevancia. Cuando no se tienen que tomar decisiones se puede ser muy sensible. Por cierto, Kagan (asesor del presidente George W. Bush) publicó en 2017 un artículo en Foreing Policy, titulado: “Apoyar la Tercera Guerra Mundial: Estados Unidos debe controlar las potencias emergentes de Rusia y China antes de que sea demasiado tarde” (Backing into World War III). Así anda el patio.

Jose Antonio Marina